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16/02/2013 La pobreza agrava el cáncer infantil en Ecuador

El 86 por ciento de las familias con niños con cáncer en Ecuador tiene ingresos menores a los 400 dólares mensuales, según un estudio divulgado con motivo del Día Internacional del Cáncer Infantil, que se celebra hoy, el cual revela cómo la pobreza agrava la enfermedad.
 
Ese es el caso de Paúl Criollo, un niño de diez años con anemia aplásica (un tipo de cáncer de la médula ósea) que, más que la muerte que le puede sobrevenir, sufre porque su familia no dispone de los recursos necesarios para atenderle adecuadamente.
 
Criollo fue diagnosticado con la enfermedad a los cuatro años de edad y espera un trasplante de médula, aunque complicaciones hepáticas han demorado el tratamiento.
 
Él agradece a sus padres por los sacrificios que a diario deben realizar en su cuidado y con mucha personalidad admite que es esa fuerza es la que lo sostiene, aunque también sonríe por el apoyo permanente que recibe de los voluntarios de la Fundación "Cecilia Rivadeneira" (FCR), una organización no gubernamental apadrinada por el club de fútbol español Real Madrid.
 
La FCR realizó el estudio sobre la realidad de los niños con cáncer en su país, con el objetivo de dar un diagnóstico sobre su situación a la sociedad en su conjunto y al Gobierno, el que espera un compromiso real con este sector vulnerable, según dijo a Efe Wilson Merino, el joven director de la entidad.
 
Se trata del proyecto "Háblame de ti", que ha investigado una muestra de 143 casos de familias afectadas por el cáncer infantil en todo el país y que ha recogido estudios y apreciaciones de especialistas y familiares de menores afectados.
 
Reveló que el 86% de las familias con menores con cáncer reciben ingresos promedios menores a los 400 dólares mensuales y el 97% de las madres son "propensas a perder su trabajo" por el cuidado que deben prodigar a sus hijos.
 
Sólo el 25% de los padres con hijos con cáncer ha terminado la escuela primaria y la mayoría de ellos se dedica a labores agrícolas con bajos ingresos, sostiene el estudio.
 
Además, señala que tan solo un 37% de los niños con cáncer asiste regularmente a la escuela.
 
También afirma que el 56% de los niños que reciben tratamiento oncológico en Quito y Guayaquil, las dos ciudades más pobladas y que cuentan con centros especializados, provienen de zonas del interior del país, lo que supone gastos de transporte y estadía para sus familias.
 
Asimismo, asegura que el 49% de los infantes con cáncer tardan entre 1 y 4 horas en llegar al hospital donde deben ser atendidos desde sus hogares, lo que supone un riesgo en caso de agravamiento en los síntomas de la enfermedad.
 
En promedio una familia afectada por el cáncer infantil gasta el 56% de sus ingresos en medicinas y transporte.
 
Merino explicó también que las familias afectadas ven agravada su situación por otros factores, como la discriminación que sufren sus hijos en la escuela y la falta de oportunidades de empleos adecuados para los padres.
 
Merino espera que con este estudio se diseñe un programa para mejorar las condiciones de vida y de atención de los niños con cáncer, sus familias y entorno.
 
Asimismo, dijo que la FCR continúa con otros programas de asistencia, como la invitación a artistas famosos para que visiten a pacientes en hospitales o escuelas para darles apoyo y combatir también la discriminación que sufren.
 
La Fundación dirige además un trato especial a los hermanos de niños enfermos, que son el grupo más vulnerable de estas familias.
 
Muchos de esos menores fueron el año pasado a la capital española para acercarse a sus ídolos del Real Madrid, con quienes jugaron un partido con el objetivo de "meterle un gol al cáncer".
 
Merino asegura que cumplir el sueño de un niño con cáncer es uno de los objetivos de la FCR, que ve en la sonrisa de cada uno de sus protegidos la recompensa a un esfuerzo solidario.
 
Para Criollo, como para la mayoría de sus "colegas" de enfermedad, el mayor sueño es "curarse" y que su mamá "no sufra", según dijo.
 
El niño también sueña con ser piloto de avión, algo que cumplió recientemente cuando pudo volar en la cabina de una avioneta entre Quito y Guayaquil.

 

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16/02/2013 Piden ampliar cobertura para cáncer infantil hasta 14 años

 

Homenaje. Médicos y voluntarios sueltan globos verdes por los niños que luchan contra el mal. Foto: Eduardo Schwartzberg
A Celeste le detectaron cáncer en la sangre cuando tenía un año y medio. Ahora tiene cuatro años. Su mamá C. Q. teme que cuando cumpla cinco ya no se beneficie del Seguro Universal Materno Infantil (SUMI), por eso pide que los medicamentos gratuitos sean entregados hasta los 14 años.
 
Ése fue el pedido que hicieron ayer organizaciones y padres de niños enfermos en el acto de conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil, en el atrio de la comuna paceña.
 
“Las fundaciones nos ayudan y pagan las quimioterapias, los medicamentos nos da el Estado, pero a los niños mayores de cinco años ya no les dan y por eso pedimos, todos los papás, que el Gobierno amplíe la entrega de medicamentos hasta los 14 años”, dijo la mamá de la pequeña Celeste.
 
La solicitud tiene el apoyo de otros papás de niños diagnosticados con cáncer, además de los voluntarios de las fundaciones que ayudan a las familias. En la ceremonia, médicos, voluntarios, padres y amigos de los pacientes lanzaron globos al espacio. Blancos, por los niños que murieron, y verdes, por los que luchan contra la enfermedad y tienen esperanza.
 
Según estimaciones de las fundaciones que trabajan en el tema, cada año se reportan en Bolivia 1.250 casos nuevos de niños con cáncer y que el más frecuente es de la leucemia. Pero todavía no existen datos oficiales.
 
Ante esta situación, la Asociación de Voluntarios de Lucha Contra el Cáncer, que agrupa a otras organizaciones y fundaciones involucradas en el área, pidió a las autoridades de salud que se realice un registro de todos los niños afectados por la enfermedad en el país y se desarrollen campañas masivas de información para la detección temprana del mal y se elabore una ley que beneficie al sector.
 
“Además de tener un registro y hacer campañas de prevención, la otra petición es que se elabore una ley para proteger los derechos de los niños con cáncer. Que el Estado se haga cargo de su tratamiento y se tenga infraestructuras adecuadas para su atención”, dijo Ana Torres, representante de la Asociación de voluntarios.
 
Los voluntarios también pidieron que se genere una política de salud para el cáncer con todos los sectores y que sea enfocada al tratamiento.La jefa y única oncóloga de la unidad de Hematoncología del Hospital del Niño, Astrid Riveros, declaró que cada año los casos se incrementan  más. “Antes en el hospital se presentaba un caso cada tres semanas, ahora es uno y hasta dos en una semana”.
 
Especificó que el 70% de los niños con cáncer tiene leucemia (cáncer en la sangre); luego están los tumores; y la retinoblastoma o cáncer en el ojo. Riveros sostuvo que si bien no existe una política de salud, el Estado entrega los medicamentos, que provienen de los recursos que genera la Lotería Nacional, a través de la venta de billetes.
 
“En realidad una parte de los medicamentos que necesitan los niños los entrega el ministerio y otra lo consiguen las fundaciones y voluntarios que apoyan al hospital”, indicó.
 
A la fecha, en el Hospital del Niño hay 40 niños internados y otros 40 con tratamiento ambulatorio.
Marcela, voluntaria del Club de Leones, organización que apoya a niños con cáncer, indicó que en Bolivia hay tres unidades oncológicas, en hospitales públicos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. “Allí acude gente de escasos recursos, porque las familias con dinero llevan a sus hijos afuera. Tenemos que apoyar a estos hospitales”. En la Caja Nacional de Salud y Petrolera también hay el servicio de oncología.
 
Reporte general   del cáncer
Trabajo
 
En 2011, el Ministerio de Salud  recolectó datos e historias clínicas en 3 centros oncológicos del eje troncal y de las Cajas Nacional y Petrolera.
 
Cáncer
El tipo de cáncer que más afecta a mujeres es el cérvico uterino, 38,2%; luego el de mama, 9,4%.
 
Otros
Del total de la población de varones, el 4,6% es afectado por el cáncer de próstata y el que más daña a los niños es la leucemia.
 
El Hospital del Niño ampliará  la sala para oncología 
En las próximas semanas empezará la ampliación y refacción de la sala de Hematoncología del Hospital del Niño de La Paz, para dar cabida a más pacientes, declaró ayer el director del nosocomio, Josep Henao.
 
“Queremos recordar esta fecha con la noticia de que tenemos aprobado el proyecto de ampliación de la sala de Oncología. Para fines de abril o mayo ya tendremos un área más amplia y con comodidades para acoger a los niños y a sus papás”, manifestó.
 
Anunció que también se tiene aprobada la construcción de un bloque o edificio destinado sólo al tratamiento de niños con cáncer, además de áreas para investigación. “El Ministerio de Salud aprobó el proyecto y esperamos empezar este año”, aseveró.
 
Actualmente, la sala de Hematoncología u Oncología tiene 40 camas, todas están ocupadas y da atención ambulatoria a 40 niños.

 

 

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16/02/2013 EsSalud realizó despistaje gratuito de cáncer de piel en Manchay

Especialistas del Seguro Social de Salud (EsSalud) realizaron hoy una jornada de despistaje gratuito de cáncer de piel denominada “Ojo al Lunar”, dirigido a los pobladores asegurados y no asegurados de Los Huertos de Manchay, en Pachacámac, en el marco de su política de humanización de la salud.

Pobladores de Manchay se beneficiaron con campaña de despistaje de cáncer de piel. Foto: Andina/Difusión
Pobladores de Manchay se beneficiaron con campaña de despistaje de cáncer de piel. Foto: Andina/Difusión
La presidenta ejecutiva de Essalud, Virginia Baffigo llegó hasta la Plaza de Armas de Manchay, acompañada de un equipo de especialistas liderado por Ada Pastor, gerente central de Prestaciones de Salud, para informar a la población sobre los daños que la radiación ultravioleta de la luz solar causa a la piel.
 
Aseguró que EsSalud atiende alrededor de siete mil pacientes con cáncer de piel al año y que este mal ocupa en el Perú el cuarto lugar después del cáncer de estomago, pulmón y mama.
 “Ante estas cifras que van aumentando, para nuestra institución es muy importante la detección precoz, y educar a las personas a no exponerse al riesgo de la radiación solar”, dijo.    
 
Señaló que EsSalud, como asociado al Circulo Dermatológico del Perú, desarrolla diversas campañas de prevención de cáncer de piel en diferentes puntos de Lima, desplazando para esa finalidad a ocho dermatólogos de las redes asistenciales de Almenara y Rebagliati.
 
“Gracias a anteriores campañas, la población peruana está tomando mayor conciencia sobre la importancia de prevenir y detectar tempranamente el cáncer de piel y melanomas, además de acudir al especialista para el diagnostico e inicio temprano de su tratamiento”, dijo la titular de la institución.
 
En la jornada de hoy también se brindaron los servicios de atención médica en dermatología, medicina general, odontología, pediatría y farmacia.

 

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16/02/2013 “Argentina tiene una frecuencia de cáncer que va de media a alta”

El laboratorio encierra. Y los fluidos que se utilizan en las pruebas llegan a adormecer al investigador. Si no se hace un esfuerzo grande por reconectarse, por investigar pegado a la realidad, se corre el peligro de termina aislado como el “doctor chiflado” de un comic. Los laboratorios de oncología molecular de la Universidad de Quilmes escapan absolutamente a esta trampa de marfil. Ahí, se investiga y se experimenta siempre con un ojo puesto sobre la realidad argentina. Tratan de no perder nunca ese espíritu emprendedor de la sorpresa ante cada pequeño descubrimiento. Y a la vanguardia de esta ciencia imaginativa, con los pies en la tierra, está el investigador oncólogo Daniel Gómez, ex rector de la universidad y uno de los científicos más destacados en su especialidad en América latina. Investiga manteniendo siempre una mirada en ese ventanal que le muestra el hormigueo de esta calle de Bernal. “Investigar es maravillarse -dice con énfasis- es esa conducta primigenia que tenemos cuando somos chicos de encontrar algo y que nos sorprenda. Bueno, de alguna manera eso es la ciencia: la capacidad de tratar de sorprendernos porque la vida es dura y por eso buscamos volver a esas sorpresas infantiles”.
 
¿Realmente se sorprende después de 30 años de investigar?
Sí. Sin eso no tiene sentido hacerlo. Emerson era el que decía que la base de la ciencia estaba en la curiosidad.
 
¿Cuándo fue la última vez que se sorprendió?
Debe haber sido hace 6 meses, cuando redacté un nuevo proyecto para presentar al área de Fondos del Rectorado para que nos provea de financiamiento y encontré, digamos, una hipótesis, que puede ser cierta o no, pero que a mis ojos parecía posiblemente cierta. Eso despertó en mí ese entusiasmo, esa sorpresa del logro posible, de que la magnificencia de la vida o la magnificencia de la naturaleza puede estar a la vuelta de la vida y podemos tener la herramienta para encontrarla.
 
Se dice que usted está en una lista de posibles receptores de un Premio Nobel. ¿Es así?
No, no, yo creo que eso es una exageración de alguna gente amiga que me quiere mucho. Recibí distinciones que me honran y estoy muy contento con eso. Lo otro no tiene ningún fundamento.
 
¿Cuáles son sus investigaciones más destacadas?
El trabajo que realicé en Estados Unidos, mayormente, sobre cómo las células tumorales salían de los vasos sanguíneos a través de unas enzimas para invadir y hacer metástasis. Por esa investigación recibí el premio Guggenheim. La otra fue la investigación sobre otra enzima, la telomerasa. Todas las células mueren; sin embargo, las células tumorales son inmortales. ¿Por qué son inmortales? Porque expresan una enzima que se llama telomerasa y nosotros fuimos uno de los primeros grupos en inhibir la telomerasa por completo y hacer que la célula tumoral muriera como una célula normal.
 
¿Por qué no logramos aún llegar a una cura del cáncer?
Porque el cáncer es pleiotrópico, es decir, tiene muchas facetas, muchas caras, muchas causas y las células cancerosas son un organismo vivo, capaz de adaptarse a las diferentes cosas que nosotros podamos hacer. Cuando tratamos las células tumorales con quimioterapia, matamos al 95% de esas células. Es muy efectivo, pero queda el 5% que son resistentes y esas generan, entonces, un nuevo tumor que resiste la quimioterapia anterior. La célula tumoral está, por decirlo de alguna manera, programada para sobrevivir, para no morir y para conquistar otros tejidos: la metástasis. Cada uno de esos diversos tipos tumorales, a lo mejor, tiene un elemento particular que es el que maneja esa conducta de inmortalidad. Un elemento señalizador que le manda siempre una señal de “seguí viviendo”. Lo que hacemos en este laboratorio es estudiar algunos tipos tumorales, qué tipo de señal es la predominante y tratar de construir inhibidores para esa señal. En la práctica serían nuevos medicamentos que apunten al eje central por el cual ese tumor es inmortal.
 
¿Podemos hablar de un cáncer nacional?
No, pero podemos hablar de que hay un patrón de cáncer argentino. De acuerdo al IARC, la agencia internacional de investigación sobre cáncer, que analiza las estadísticas epidemiológicas de todo el mundo, podemos hablar de que Argentina es un país donde la frecuencia de cáncer es media alta. Para tener un parámetro, muchos países africanos tienen frecuencia baja; y los europeos, media alta como nosotros. Dentro del país tenemos subregiones. como la Capital Federal que mantiene índices de cáncer similares a los de Austria y provincias como Jujuy y Salta que tienen una incidencia alta como la de otros países latinoamericanos. La mayor frecuencia de los tumores que se dan en nuestro país es de cáncer de pulmón, de mama, de próstata y de colon rectal.
 
¿Sabemos más de estos cánceres y cómo combatirlos?
En lo que se avanza es en lo más molecular e intrínseco de la célula. En términos del entendimiento molecular, celular, de las nuevas tecnologías, de las nuevas potencialidades terapéuticas, se ha avanzado un poco. Ahora, en términos de lo que nosotros, argentinos, podemos hacer como investigadores frente a la población, se ha avanzado mucho.
 
¿Logró hacer realidad alguna de sus investigaciones? ¿Se fabrica alguna medicina basada en sus trabajo?
Lo hicimos en conjunto en este laboratorio, que tiene como director científico al doctor Daniel A-lonso. Trabajamos con una droga denominada Dermopresina y esa investigación fue patentada en EE.UU., Europa y Hong Kong como una medicina que disminuye el sangrado quirúrgico durante las cirugías y podría tener algún efecto antimetastásico que está en estudio. La compañía argentina Biogénesis se interesó en ese desarrollo y lo comenzó a comercializar para tumores de mama en perros y está en curso el ensayo clínico en seres humanos.
 
Salieron de la trampa de marfil del laboratorio ...
Hasta hace 15 o 20 años atrás, el científico sólo pensaba en su publicación de la investigación. Nosotros estamos pensando en los pacientes. Siempre me acuerdo de algo que me enseñaron en la facultad y que decía Hipócrates: la vida es corta, el arte es largo, la ocasión es fugaz, la evidencia es engañosa y el análisis es difícil. Lo que nos quiso decir ese científico doscientos años antes de Cristo es que la ciencia es más larga que nuestra vida y que también es desechable y provisional. Es decir que hoy construimos una verdad, a partir de nuestra hipótesis y que esa hipótesis se va a comprobar errónea el día de mañana y sobre esa hipótesis errónea se va a construir una nueva verdad y así se construye la ciencia.
 
En el caso de la oncología, pareciera que no hay demasiado tiempo. La epidemia del cáncer es una brasa en las pipetas de los investigadores.
La brasa quema, pero ¿cómo estábamos 30 años atrás? Hoy las terapias están más dirigidas, son más eficaces, tienen menos efectos adversos, curan más y en eso nos basamos. Tampoco nosotros los investigadores podemos apurarnos a sacar conclusiones que no estén absolutamente comprobadas. Al mismo tiempo, el 75% de los cánceres son prevenibles o curables. Nos queda un 25% que sí, a lo mejor no podemos curar, pero podemos ayudar con medidas paliativas.
 
¿Hay mayor cantidad de cánceres que hace 30 años?
Salvo algunos tumores sanguíneos, los cánceres son más abundantes en una determinada franja etaria, que es a partir de los 50 años. Cuando el promedio de vida era de apenas 35 o 40 años nos moríamos de enfermedades infecciosas y no nos preocupaba el cáncer. Hoy, los promedios de cáncer se mantienen, pero se ven más porque vivimos más. Esto, con la excepción del cáncer de pulmón femenino, que tiene que ver con viejas campañas para que la mujer fume. Hoy estamos viendo las consecuencias.
 
Si el cáncer es una epidemia, como lo asegura la OMS, ¿por qué no actuamos como si estuviéramos ante una epidemia?
Con las enfermedades infecciosas, sarampión, dengue, tenemos un ciclo corto de producción de la enfermedad, entonces nuestra acción y reacción es inmediata. El ciclo de las enfermedades que englobamos bajo el concepto cáncer lleva un proceso de años: actuamos en años para evitar que individuos fumen, que se exponga al sol, que tengan sobrepeso mórbido, que no hagan actividad física. Es ilógico pensar que tenemos una epidemia de melanoma y que hay que decirle a la población “no tomes sol hoy”. Habría que haberle dicho que no tomara sol hace 20 o 30 años.
 
¿Cuánto tiempo pasó desde que se empezó a trabajar sobre el cáncer uterino hasta que tuvimos la vacuna?
Normalmente, lo que se considera el plazo del inicio de una investigación hasta su llegada al mercado son 15 años.
 
¿Cuántas investigaciones se convierten en soluciones efectivas contra una enfermedad?
El 2%.
 
¿No es frustrante?
El método científico se basa en la prueba y el error. Y el error no es un fracaso de la ciencia sino una herramienta más de construcción, o sea un camino no válido sobre el cual tenemos que construir otro camino posible. Como decía Newton: “si yo llegué a donde llegué, si yo vi lo que vi es porque me paré sobre los hombros de gigantes, gigante anónimos”. Son los que investigaron antes.
 
¿Hay una investigación argentina? ¿Deberíamos concentrarnos en ciertos campos y olvidarnos del resto?
Hay que hacer las dos cosas al mismo tiempo y priorizar aquellas problemáticas que nos afectan como argentinos, pero tener, además, una base amplia donde formar recursos humanos. En los laboratorios nos hacemos la pregunta: ¿tendríamos que dejar de investigar esto porque en Estados Unidos o Europa lo hacen mejor? No, porque la investigación científica no es un hecho cultural, es un hecho productivo. Si nosotros idealmente deberíamos modificar nuestra matriz económica a través del valor agregado que da la ciencia con nuevos conocimientos, la investigación científica no puede ser el privilegio de los países desarrollados sino que tiene que ser la herramienta de todos, por la cual llegaremos a niveles de desarrollo más rápidos, más sustentables, pero sobre todo, más dignos.
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16/02/2013 Una ruta hacia la radioterapia

 

Cerca de 600 lucenses se tienen que desplazar cada año a A Coruña para recibir tratamiento de radioterapia. Los que pueden lo hacen por su cuenta y los que no, en ambulancia, enfrentándose así a largas jornadas fuera de su casa, con el desgaste que eso conlleva. Todos ellos unen sus voces para reclamar un servicio prometido en su día para el Hula, pero que todavía no ha llegado.
 
«Non somos un equipo de fútbol, somos seres humanos que tentan vivir o mellor que poden e acabar os seus días cun mínimo de dignidade», dice enfadada Marga Portomeñe, quien desde hace un año lucha contra un tumor de mama. Tras pasar tres veces por el quirófano y superar ocho sesiones de quimioterapia, ahora le toca lidiar con la radioterapia; en total, 30 sesiones. Cada día se desplaza hasta A Coruña en una ambulancia colectiva, junto con otras siete personas, para recibir allí su tratamiento. A las tres menos cuarto de la tarde ha de estar preparada, ya que la pueden recoger en cualquier momento. Por el contrario, la hora de regreso es una incertidumbre. «Hai que agardar a que rematemos todos e, despois, que non xurda calquera imprevisto. O outro día tivemos mala sorte: un erro informático fixo que todo se retrasara unha hora e media. A sala de espera chea: xente da Mariña e da Montaña, da provincia da Coruña... Todos agardando e unha máquina... Chegamos a Lugo ás nove, a tempo de deitar as miñas fillas, de nove e cinco anos», explica.
 
Los desplazamientos hasta A Coruña están llenos de anécdotas y contratiempos, pero ninguno como el ocurrido hace una semana, cuando Marga y sus compañeros de ambulancia se disponían a emprender el viaje de vuelta a Lugo. «Saímos moi contentos, porque era o día que máis cedo rematamos coas sesións de radio, cando nos decatamos de que pincharan as catro rodas da ambulancia», cuenta. No entendían qué estaba ocurriendo. «¿Que mal facemos nós para que fixeran esto?», protesta Marga. Hoy, aún incrédula, recuerda unos hechos que asegura que no tienen ningún sentido. «Tivéronnos plantados durante horas. Unha grúa veu a recoller a ambulancia para traela ata Lugo e cambiarlle as rodas. Pretendían que estiveramos agardando ata que, de novo, unha vez que estivera lista, volvera ata A Coruña a recollernos», dice indignada. Protestaron a la empresa, pero eran las diez de la noche cuando entraron en sus casas.
 
El viaje de vuelta se hace, de por sí, eterno. El cansancio físico y mental es evidente. Hay muchos silencios, a veces rotos por palabras de ánimo de alguno de los compañeros de viaje. «Despois de tantas horas fóra da casa estamos desexando ver aos nosos. As miñas fillas agárdanme despertas porque só estou con elas un ratiño á hora de comer», dice con tristeza.
 
Esperanzas
 
Marga reconoce que en estos momentos su vida gira en torno a las sesiones de radioterapia. «Dame rabia. Teño o Hula a tan só dez minutos da casa. Se houbera o servizo de radioterapia prometido... Teño esperanzas de que algún día o poñan en marcha», explica.
 
Por encima de todo, ella es optisma y, aunque muchas veces tiene que hacer de tripas corazón, lucha porque se lo debe a sus hijas y a toda su familia, que la necesitan. Y una y otra vez agradece el apoyo recibido durante la larga batalla contra su enfermedad. «En xeral, a todo o persoal sanitario e en particular a Sofía, unha enfermeira do Hula que está sempre disposta a todo», concluye.
 
Al igual que Marga, Marta Cruz lleva un año luchando contra esta enfermedad. Desde el primer día se mantuvo fuerte. Lo más difícil, reconoce, fue contárselo a sus hijos, a su marido y a sus padres. Una vez que se quitó esa ‘losa’ de encima, se pudo centrar en combatir el tumor de mama que padecía.
 
Marta se ha enfrentado a cinco meses de quimioterapia y acaba de terminar la radio; en total, 31 sesiones en A Coruña, en las que ha conocido a muchos enfermos en su misma situación, que se tienen que enfrentar a kilómetros y más kilómetros, a horas y más horas de espera para darse una sesión de apenas cinco minutos. En su caso reconoce que tiene suerte, porque en A Coruña viven sus padres, quienes día a día la han estado acompañando en la sala de espera del Centro Oncológico de Galicia. «En el mejor de los casos podía quedarme a dormir allí, pero mi marido y mis hijos están en Lugo y lo que estás deseando es regresar a su lado», dice, con la fatiga pintada en el rostro.
 
Un largo viaje
 
Marta se levantaba cada día a las seis y media de la mañana. A las ocho tenía que estar lista. Junto a ella viajaban otras seis personas, un grupo en el que se generó una complicidad muy especial. A primera hora todo el mundo iba en silencio: agotados, pensando únicamente en ese largo día que tenían por delante. «Al fin y al cabo no dejamos de ser gente enferma. El acudir cada día a A Coruña se llega a convertir en una rutina de trabajo», subraya.
 
Una vez allí resulta inevitable mirar el reloj una y otra vez. «Lees, charlas, te tomas un café y cuando ves que la cosa empieza a retrasarse te entra la desesperación», explica. Comienzan entonces las llamadas a casa para dar las instrucciones pertinentes: «A todo el mundo le trastoca, pero a los que tenemos hijos…».
 
A veces eran las tres de la tarde cuando Marta regresaba a su casa de nuevo, y tocaba seguir. Su fortaleza es admirable. La compra, deberes, clases extraescolares… todo para lograr una normalidad que no es real. «Por ganas te meterías en la cama, pero lo único que deseas es recuperar la vida que tenías antes», dice con ánimo. Por eso no duda ni un ápice a la hora de reclamar el servicio de radioterapia para Lugo. «Al menos que se beneficien los que vienen detrás… Tenemos un hospital tan preparado al que le faltan unos servicios tan básicos... », suspira. Hoy Marta solo piensa en volver a trabajar, pero todavía se fatiga. Es la herencia de su tratamiento.
 
Ribadeo
 
A sus 85 años, a Pura Mosqueira no le faltan fuerzas para lidiar con una enfermedad que ha llamado por segunda vez a su puerta. Hace cuatro años se operó de un cáncer de mama y hace solo unos meses tuvo que volver a pasar por el quirófano. «Falar de cáncer… son palabras maiores, pero tamén é verdade que teño xa moitos anos e que de algo teño que morrer», se lamenta.
 
Esta vecina de A Devesa, en Ribadeo, se levanta cada día a las seis de la mañana, porque hacia las siete y cuarto una ambulancia viene a recogerla. Es su segunda vez y ya sabe de qué va esto, por eso en esta ocasión decidió solicitar el servicio de ambulancia. «Hai catro anos ía en taxi, porque meu fillo traballa e non me pode levar. Gastaba 140 euros cada vez que ía», cuenta. Esta vez va en ambulancia y reconoce que ahora son muchas horas fuera de casa, y que se le hace muy largo, pero al mismo tiempo se consuela: «O que algo quere, algo lle custa».
 
Una vez en A Coruña no son más de diez minutos, el resto del tiempo lo pasa en una sala de espera, haciendo tiempo. «Falas con outra xente que está coma ti ou peor. Hainos tan novos…», murmura con tristeza. Allí está sola y echa de menos a los suyos, pero siempre encuentra alguna palabra de aliento. Otras veces es a ella a la que le toca animar a los que ese día están más bajos. Tras las sesiones toca hidratarse mucho para evitar cualquier quemazón y, una vez que todos están listos, emprenden el camino de vuelta. «Os primeiros días viña moi estropeada e encontrábame mal. Agora vou un pouco mellor, pero todavía me queda, con un pouco de sorte, unhas 15 sesións», recapitula. Cuando llega a casa son, muchas veces, las tres de la tarde. El cuerpo solo le pide descansar un rato para después acostarse pronto, a las diez como muy tarde, porque al día siguiente hay que madrugar de nuevo.
Pura se une al resto de enfermos de cáncer para reclamar el servicio de radioterapia, tan necesario para Lugo y que evitaría tantos sacrificios a gente que, al fin y al cabo está, enferma. «Hai tantos afectados…».
 
LOS GASTOS, EN CIFRAS
La Asociación Española contra el Cáncer ha elaborado un informe para analizar el impacto que los recortes en prestaciones sociosanitarias puede tener sobre un enfermo con cáncer.
 
Lo que cuesta
Tomando como referencia a pacientes con unos ingresos medios por debajo de los 18.000 euros al año, con dos hijos menores, esta familia tendría que aumentar el gasto durante el proceso de de la enfermedad en 15 puntos, en los ocho meses que dura el tratamiento, si el transporte no está cubierto. Esto supone una cuota mensual para salud de un 18%.
 
Transporte
El 76% de este gasto es debido al transporte para acudir a tratamiento -zona rural-. Si no se cubriera el transporte sanitario no urgente, esta partida de gasto podría multiplicarse por tres.
 
Supervivientes
Las personas que superen la enfermedad tendrán que aumentar, de forma permanente, el gasto en salud derivado del cáncer en un 8% cada año, lo que supondría destinar un total del presupuesto familiar del 11% a salud.

 

 

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15/02/2013 El papel del oncólogo La oncología de hoy y de ayer

Médicos residentes contemplan una radiografía. | Efe

Cuando un médico dice que quiere especializarse en Oncología clínica, el resto le levanta una ceja. Un sorprendido "¿en serio?" se puede leer en sus ojos. A mí me pasó. No digo que no lo entienda. No suena tan espectacular como ser cirujano cardiovascular. Ni es una especialidad que aparezca en Anatomía de Grey. Y seamos sinceros, Wilson no es precisamente el héroe de la serie House. Incluso muchas universidades aparcan la enfermedad que es causa principal de muerte en la mayor parte del mundo como una asignatura optativa que pasa sin pena ni gloria durante los cuatro años de estudio. A veces, todavía se percibe al oncólogo como el médico que aplica curas paliativas y ve morir gente día sí y día también sin poder hacer demasiado, impotente.

 

Nada más lejos de la realidad
Hace pocos días se celebró el examen MIR que cerraba un año de penas y esfuerzos para los nuevos médicos de este año; más aún si tenemos en cuenta las difíciles perspectivas laborales. Y dos días más tarde llegó el día mundial del cáncer. La unión de estos dos eventos me lleva aquí a intentar reivindicar la figura del oncólogo para los residentes. Porque hacemos medicina clínica, sí, esta es nuestra misión. Porque también somos investigadores, sí. Sin ninguna duda, la Oncología es de las especialidades en que más investigación clínica y traslacional se hace, empezando durante la residencia. Porque salvamos vidas, sí, cada día más.
 
La Oncología es una especialidad rápidamente evolutiva. No estamos retrocediendo demasiado si hablamos de unos diez tratamientos de quimioterapia para todos los tipos de tumores, de cirugías mucho más agresivas, de tratamientos de radioterapia menos selectivos y, lo peor de todo, de una tasa de mortalidad del 70%. Hoy en día, más del 60% de los enfermos diagnosticados de cáncer se curan y este porcentaje no para de aumentar. El conocimiento molecular de la enfermedad y de las características diferenciales entre los diferentes tipos de tumores ha propiciado el que se hayan desarrollado tratamientos médicos altamente selectivos con más de un centenar de fármacos en la actualidad aprobados o en fase de aprobación. La incidencia de la enfermedad, por muchos motivos, aumenta gradualmente, sin embargo la mortalidad disminuye progresivamente. Sin ninguna duda, esta es una enfermedad altamente incidente, que vamos a diagnosticar cada día pero que también vamos a curar mucho más.
 
Es por ello que cada día son más las instituciones, fundaciones o personas individuales que apuestan por favorecer la investigación oncológica. Los medios de comunicación hacen eco continuo de ello porque ninguna enfermedad afecta a tanta gente a estos niveles. Toda la sociedad en general está pendiente de los nuevos avances pues pueden significar un cambio clave para las personas afectadas de su alrededor: familiares, seres queridos, amigos,… La recaudación de la última maratón contra el cáncer de TV3, que alcanzó cifras récord a nivel mundial (más de 10 millones de euros), no deja de ser un indicio del alcance del compromiso de nuestra sociedad con los enfermos de cáncer y con el avance del conocimiento y de la lucha de esta enfermedad.
 
Y es que ya no se entiende el oncólogo clínico sin la investigación. Los grandes avances se están midiendo por meses. Estamos trabajando en el genoma de cada tumor individual para diseñar tratamientos completamente personalizados para cada paciente. Pequeños avances de oncólogos, casi ridículos si los miramos por separado, pero conjuntamente un gran potencial de conocimiento que nos ha permitido encontrar tratamientos y medicamentos más eficaces, más implacables, menos tóxicos e invasivos. Ya podemos hablar del cáncer por su nombre porque, por primera vez, conocemos al enemigo y éste es el primer paso para la curación. Pero aún falta mucho camino por recorrer, un desafío intelectual cada día más complejo que crece y crece con cada nuevo tumor descubierto o cada fármaco testado. A veces creemos que cuanto más aprendemos sobre el cáncer más cerca estamos de conocerlo en su totalidad. Sin embargo, estamos abriendo más vías de conocimiento y más campos de investigación que darán que pensar a los oncólogos durante mucho años.
 
El nuevo residente de Oncología médica debe entender desde el primer año la importancia de compaginar la asistencia clínica con la investigación. Es lo que esperamos de ellos. Biología molecular. Farmacología. Diagnóstico. Estudios clínicos con pacientes. Y todo ello de la mano de oncólogos médicos, radioterapeutas, cirujanos, anatomopatólogos, farmacéuticos y otros profesionales clave tanto para el diagnóstico como para el tratamiento de la enfermedad.
 
¿Es una residencia fácil? Al contrario. La residencia de oncología requiere rigor, esfuerzo y talento, precisamente porque depende de nosotros que el cáncer deje de hacer estragos y llegue el momento en que se convierta en una enfermedad curable o en el peor de los casos cronificada. Ya hemos recorrido una parte importante del camino. El resto dependerá de los nuevos doctores, aquéllos que este mes escogerán a qué quieren dedicar su carrera profesional. Yo sólo puedo asegurar una cosa: es duro, pero es lo más gratificante que he hecho nunca.

 

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15/02/2013 Hay tres tipos de cáncer que afectan más a los niños

Día Internacional del Cáncer Infantil. Infografía: La Razón

En Bolivia son tres los tipos de cáncer que más afectan a los niños: leucemia, tumores y retinoblastoma, aunque no se tiene el número total de casos, informó la responsable del programa nacional, Sdenka Mauri.

 La especialista indicó que del total de casos reportados, la leucemia, enfermedad que ataca a las células de la sangre, es la que más afecta a los niños; luego se registran los tumores cerebrales; y después, la retinoblastoma, que es el cáncer en el ojo. Cochabamba reporta más casos.Mauri indicó que los otros tipos de cáncer menos frecuentes, pero que tienen presencia en el país, son los hepatoblastomas en el hígado (crecimiento anormal de tejidos en el hígado) y los rabdomiosarcomas en los músculos (que es un tumor que se adhiere al hueso).

 
Hoy se recuerda el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer Infantil y según datos extraoficiales Bolivia tiene 950 casos registrados de cáncer infantil desde 2004 hasta 2011.
 
El Ministerio de Salud brinda tratamiento gratuito a 130 niños que están en los principales hospitales del eje central.
 
Para tener datos actualizados y definir políticas de salud, en marzo se realizará un censo para saber la cantidad de personas adultas y menores que padecen cáncer, informó ayer la responsable del Programa de Enfermedades No Trasmisibles, Sandra Villalpando.
 
Sensibilizar a la sociedad
Desde hace más de diez años, cada 15 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer Infantil junto a organizaciones de padres de todo el mundo como un medio de sensibilizar a la sociedad sobre la problemática de este colectivo.
Otro de los objetivos es dar a conocer la necesidad de que todos los niños del mundo puedan acceder al diagnóstico y tratamiento adecuado.
 
Cuando el cáncer infantil se diagnostica a tiempo y se trata con los protocolos adecuados, la probabilidad de éxito es del 80%. Un diagnóstico tardío y la falta de tratamiento adecuado y continuado reducen las posibilidades de recuperación, como le sucede a los niños en Latinoamérica, según datos de las organizaciones internacionales que trabajan con el cáncer.

 

 

 

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