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17/02/2013 Edomex alista apoyos para enfrentar el cáncer

La secretaria de Desarrollo Social del Estado de México, Elizabeth Vilchis Pérez, adelantó que el próximo mes se pondrá en marcha un programa de seguros de vida y para enfrentar el cáncer, en beneficio de los mexiquenses en condiciones de vulnerabilidad.

"En caso de que la persona fallezca o se le detecte cáncer se le dará un apoyo económico a la familia, esto estará enfocado a grupos de población vulnerables y en situación de pobreza extrema. Ese es el sector de la población que se atiende y seguiremos atendiendo", explicó.

Detalló que en una primera etapa entregarán 100 mil seguros a lo largo y ancho de la entidad y con el tiempo aumentará la cobertura.

Aclaró que tienen hasta febrero para publicar en la Gaceta de Gobierno las reglas de operación de dicho apoyo y de todos los que están a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social del Estado de México, por lo cual espera que en marzo arranquen los programas sociales.

Elizabeth Vilchis indicó que la dependencia estatal tiene asignados tres mil 400 millones de pesos para la realización de programas a lo largo de este año, sin embargo, la Secretaría de Finanzas es la que determina el recurso que se destinará para cada uno, entre ellos el del seguro y por ello hasta el momento se desconoce tanto la inversión como la empresa que se contratará para echar a andar el proyecto.

"Estamos precisamente en las fechas en que debemos licitar, ya que el presupuesto nos lo autoriza la Cámara en diciembre y por lo tanto, los meses de enero y febrero la Secretaría de Finanzas se encarga de informarnos a cada dependencia de cada programa, cuánto es lo que vamos a tener asignado y para poder salir a concursar debemos tener primero nuestro oficio de asignación de presupuesto", argumentó.

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17/02/2013 Cáncer infantil en México. Quimioterapia y maletas de juguetes

Una de las cinco camas que hay distribuidas por la sala se ha quedado vacía. En esa ausencia todavía se puede esbozar la imagen de los cuerpos anónimos que durmieron allí.

 

Carla es una de las niñas que ha dormido en ese lugar. Lo ha estado haciendo por largas temporadas durante 35 meses. También Kimberly, o Irla, amigas con las que jugaba a las cartas, intercambiaba películas o se prometían pulseras para el siguiente internamiento. Un niño, en cualquier caso, no deja de serlo en el hospital.
 
Carla ingresó por primera vez a los nueve años. Desde entonces ha alternado estancias entre alguna de esas camas y la tranquilidad efímera de su casa. Más de tres años de lucha continúa contra un cáncer que Irla y Kimberly no lograron superar. Nadie pronuncia la palabra “maldita” para no mermar una esperanza de por si frágil. Como un código compartido, padres y niños tan sólo dicen: “se fueron”.
 
La sala de oncología pediátrica en el Hospital Regional de Veracruz es un ir y venir de pacientes con maletas llenas de juguetes. Sólo en este centro hay registrados 88 menores que padecen cáncer, la mayoría en procesos activos de quimioterapia. Desde el pasado noviembre ingresaron 12 más, todos originarios de comunidades y colonias marginales de Veracruz.
 
El pasado viernes —15 de febrero— se celebró el Día Internacional de la lucha contra el Cáncer Infantil, un mal que en todo México padecen alrededor de 18 niños por cada 100 mil habitantes. Los datos más optimistas hablan de 65 por ciento de posibilidades de supervivencia, casi un “águila o sol” en un país que apenas ha empezado a crear protocolos nacionales y tratamientos efectivos contra el cáncer infantil.
 
Ajenos a estadísticas, miles de personas luchan contra una enfermedad que es ya la segunda causa de muerte entre niños y adolescentes. Durante un mínimo de tres años, mirarán de frente a un ente invisible y etéreo que ellos sólo visualizan en una palabra: “cáncer”. Su historia es la mejor manera de ejemplificar ese duelo entre David y Goliat.
 
LOS VEN MORIR Y YA NO REGRESAN
 
Sheila Ricalde llegó como voluntaria al Hospital Regional de Veracruz hace seis años. Recuerda que entonces no había camas exclusivas para oncología pediátrica. Todos los niños compartían juntos su dolor, tuvieran dengue, cáncer o tuberculosis. Cuando Sheila comenzó a realizar un informe sobre la situación, se dio cuenta de que no había nada. “El cáncer infantil”, dice, “no existía”.
Sheila es ahora la presidenta en Veracruz de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC), una organización con presencia en 22 estados de la República. AMANC contaba en Veracruz con el dinero necesario para iniciar la construcción de un albergue, aunque finalmente la asociación invirtió ese dinero en medicinas e instaló su particular “refugio” en el interior del hospital.
 
Desde una pequeña sala estrechada por cajas y documentos, Sheila y Mayra Rodríguez no sólo administran fármacos, también el dolor de las madres, de los niños y de ellas mismas. Treinta y cinco decesos en 2010, 17 en 2011, dos más desde enero… También hay historias de éxito, las de 50 por ciento de niños que logran prolongar su vida. Pero el dolor, en este caso, se sobrepone al olvido. “Hay voluntarios que trabajan unos días, ven morir a uno de los niños y ya no regresan”, afirma Sheila.
 
Quizá lo más conocido sea la explicación científica del cáncer, una reproducción de células defectuosas que crecen, invaden y atacan al órgano donde se generan esas células, primero, después a toda la economía del cuerpo (proceso conocido como metástasis). La leucemia, el cáncer más común en niños, es la reproducción de esas células en la medula ósea, el órgano generador de sangre.
 
Pero lo menos conocido acaso sea el proceso de 30 meses y cinco años en vigilancia al que en promedio se expone un niño para superar el cáncer. En ese proceso hay una dura resistencia psicológica y física causada, sobre todo, por los efectos de la medicación: sangrados, úlceras orales, caída del cabello o neoplasias derivadas de la misma quimioterapia. “Cuando haces el juramento hipocrático dices que vas a tratar de no lastimar a las personas. El problema en oncología pediátrica es que todos los medicamentos que se aplican son, hasta cierto punto, venenos”.
 
Sergio Gómez Dorantes es el único oncólogo pediatra del hospital y una especie de ángel caído para sus pacientes. Ataviado con bata blanca y una corbata roja de motivos infantiles, el doctor vive cada día una secuencia de emociones que el tiempo no logra disipar. “Hay un video de Walt Disney donde las nubes están haciendo a los bebes y las cigüeñas los bajan al mundo. Yo me siento un poco como esa cigüeña. Les doy lo más valioso que tengo: mi tiempo y mi conocimiento. Ellos me dan muchas cosas más, entre ellas lágrimas y risas”.
 
Aunque sólo representa entre el 5 y el 7 por ciento de la totalidad de los casos en México, el cáncer es la segunda causa de muerte entre la población de 5 a 14 años, solo por detrás de los accidentes de tráfico. AMANC estima que anualmente se presentan alrededor de cinco mil nuevos casos. El cáncer causa la muerte de un niño cada cuatro horas.
 
Gómez Dorantes habla de una realidad devastadora, la de esa “muerte” que tarde o temprano, siempre llega. “Yo creo que hasta cierto punto la sociedad mexicana no está concientizada, si fuera así tendríamos 54 mil voluntarios, pero no es el caso. Estamos superando situaciones y logrando objetivos, pero nadie ve esto hasta que no le pasa a alguien cercano”.
 
UN ESPACIO PARA EL MILAGRO
 
Sobre la cama vacía estaba Coral. Ha sido madre con 16 años. Tres horas después de dar a luz, perdió de vista a su hijo para iniciar el tratamiento contra la leucemia que le diagnosticaron durante el embarazo. Ahora regresa por un tiempo con el bebé, hasta el siguiente ingreso hospitalario dentro de 30 días, mes a mes, durante los próximos tres años.
 
La sala de oncología pediátrica cuenta con cinco camas separadas por cortinas blancas. En la primera cama, a un costado, hay un buró con una Biblia y una rosa encima. En el lado opuesto, siempre espera una madre sentada en una silla.
 
Irene Quintero vela los días y las noches de su hijo Miguel Ángel, de 12 años, al que diagnosticaron leucemia hace tres meses. Miguel necesita un tratamiento continuado de quimioterapia y trasfusiones de sangre. Cariñosamente, algunos ya le han bautizado como Vampirín. Frente a la cristalera, junto a la cama vacía, duerme Viviana, una niña de 12 años. Esta acostada de lado, arropada hasta la cintura por un sarape a cuadros y una muñeca que cuelga del techo como un reclamo de esperanza para su leucemia, la misma esperanza que inspira Carlitos, un niño de ocho años que ahora camina por los pasillos de hospital.
 
Los adolescentes conocen las consecuencias de la enfermedad y viven con esa angustia. El caso de un niño es diferente. Su capacidad para superar situaciones se debe en buena parte a un innato empeño por vivir. Carlitos superó a los tres años una operación de neuroblastoma (tumor en la cabeza) que le dejó inválido durante dos meses. “Pensábamos que iba a ser una plantita… Lo suyo fue un milagro”, recuerda el doctor Gómez.
 
Hay muchas coincidencias en cada una de sus historias. Comunidades marginadas, padres sin empleo, jornaleros, meseras, un hijo que tuvo fiebre o que se agotaba al caminar, continuas visitas a clínicas de salud y diagnósticos errados (dengue, gingivitis, gripa…). Finalmente, tras una ardua carrera sin dinero buscando repuestas, la peor noticia: cáncer.
 
Los especialistas coinciden en señalar que la enfermedad se ha convertido en una prioridad de salud, a diferencia de lo que pasaba hace cinco o seis años, cuando los niños prácticamente solo contaban con la ayuda de organizaciones sociales que ejercían un papel protagónico con el pago de estudios clínicos, transporte, alojamiento para familiares o suministro de fármacos. Sólo ahora pueden verse salas medianamente acondicionadas donde antes había niños recibiendo quimioterapia en sillas de plástico.
 
Tras la implementación del Seguro Popular, el sistema de salud mexicano ha logrado encauzar a duras penas una situación que empezaba a ser crítica. Los medicamentos de primera línea suelen llegar de forma regular a hospitales con áreas de oncología pediátrica, aunque el déficit de infraestructura y personal especializado resulta preocupante: 135 oncólogos pediatras certificados por el Consejo Mexicano de Oncología.
 
El jefe de unidad de trasplantes del Instituto Nacional de Pediatría, doctor Alberto Olaya Vargas, subraya los avances logrados en los últimos años y la buena coordinación entre la red de oncólogos pediatras y organizaciones sociales, aunque también explica algunas de las carencias que ralentizan el avance de la especialidad, como la homologación de protocolos nacionales o los motivos que pueden determinar por qué 15 por ciento de niños no reciben un tratamiento especializado.
 
“Siguen existiendo condiciones de marginación y pobreza que impiden que algunos lleguen a los centros regionales, pero sobre todo, los médicos generales no consideran el cáncer infantil como una enfermedad emergente y muchos de estos diagnósticos pasan inadvertidos”, afirma.
 
Carla es un buen ejemplo de ello. Originaria de La Mancha, comunidad costera al norte de Veracruz, la niña de nueve años recibió vitaminas para enfrentar una leucemia galopante. En una clínica de Cardel, a pocos kilómetros, el diagnóstico fue dengue. Una vez descartado, el doctor concluyó que se podía tratar de “un cuadro médico relacionado con la toma de leche bronca”.
 
Los recuerdos de Maribel Santiago, su madre, se resumen en largas horas sobre una silla, caminando por los pasillos, sentada de nuevo... Cuando parecía que Carla había superado la enfermedad, sufrió una parálisis facial en el mes de julio. Volvió a recaer. “Ya no quiero regresar al hospital”, dice a menudo. Pero lo hace, para intercambiar pulseras y películas con amigas que van y vienen, para hacer lo que hace un niño en cualquier lugar del mundo, hasta que llega el momento de la quimioterapia. Entonces, dice Maribel, “la sala se queda en completo silencio”.

 

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17/02/2013 Radiocirugía robótica para eliminar tumores sin bisturí

Eliminar tumores sin bisturí convencional, sin anestesia y sin postoperatorio es posible mediante radiocirugía robótica, una técnica que consigue un control local del cáncer en un 80 o 90 por ciento de los casos, dependiendo del tipo de tumoración.

 

Así lo ha explicado a Efe el doctor Luis Aznar, de la Unidad de Oncología Radioterápica de la clínica Ruber Internacional de Madrid, que cuenta con este sistema, del que existen 273 unidades en el mundo y 45 en Europa.
 
Este sofisticado aparato de alta generación, denominado comercialmente "Ciberknife", es un preciso y potente acelerador lineal con un brazo robotizado que sigue en tiempo real el movimiento del tumor causado por la respiración del paciente, sin dañar los tejidos sanos.
 
"El robot va respirando con el tumor y va comprobando a tiempo real que está en el sitio adecuado, realizando el tratamiento con una precisión submilimétrica", ha precisado el doctor Aznar.
 
De esta forma, se consigue un descenso brusco de los efectos secundarios, un aumento de la dosis que es posible administrar al tumor y una elevación de la tasa de respuestas y del índice terapéutico frente a otras técnicas radioterápicas.
 
El sistema "permite hacer cirugía sin abrir al paciente" y gracias al mismo se tratan tumores que antes no era posible, como cerebrales, de páncreas, de pulmón, de próstata o de hígado.
 
Se puede tratar un nódulo pulmonar, una metástasis hepática o un carcinoma de próstata en muy pocas sesiones.
Tiene una gran utilidad en pacientes que por diferentes razones no se pueden operar, pero incluso en los casos en los que es posible la intervención, "el control local del tumor es similar a si hacemos una cirugía convencional, con las ventajas de no tener que entrar al quirófano, el postoperatorio y los riesgos de la anestesia".
 
Su uso está indicado en tumores primarios y en metástasis, pero también en aquellos que se operaron en su momento y han vuelto a aparecer. En este último caso, se valora si la radiocirugía es viable, ha señalado el doctor Aznar.
 
Esta técnica está también indicada en personas que han recibido radioterapia convencional y que deben ser sometidos a tratamiento de nuevo, ya que al proteger los órganos cercanos al tumor permite tratar zonas ya irradiadas.
 
En la actualidad, más de 100.000 pacientes han sido tratados en todo el mundo y alrededor de 1.200 en la Ruber Internacional, pionera en desarrollar e implementar este tratamiento en España.
 
El hospital recibe a veces enfermos derivados del sistema público, en casos en los que "no se tiene la tecnología necesaria para realizar un tratamiento viable", ha asegurado Aznar.
 
Temistócles Maruán es un paciente tipo. Padece un tumor en la cabeza del páncreas que afecta a los vasos cercanos del tronco celíaco (delante de las vértebras), lo que hace que la cirugía convencional tenga un riesgo muy alto e incluso un fatal desenlace, ha explicado el doctor Aznar.
 
Este paciente de 71 años, natural de Muñopedro (Segovia), asegura que el tratamiento es llevadero y después de tres sesiones (la última) no ha sufrido ningún efecto secundario y se encuentra "perfectamente".
 
"Te tumbas en una camita y a aguantar mientras el robot está funcionando de un lado para otro, pero yo no siento nada", ha señalado el paciente, quien no aprovecha la sesión para "echar un sueñecito", porque "me han dicho que no me duerma, ya que la respiración cambia".
 
En el caso de Temístocles, las posibilidades de control local del tumor son muy altas, y "esto no solo significa supervivencia, sino también calidad de vida, no tener molestias, dolor o alteraciones digestivas".
 

El aparato se basa en la robótica utilizada en Alemania para la fabricación de coches de alta gama, mientras que el acelerador lineal se logró gracias a las investigaciones realizadas por la armada norteamericana para comprobar la resistencia de los puentes metálicos al paso de los blindados.

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17/02/2013 Los pacientes esperan hasta 26 días para iniciar un tratamiento de radioterapia

En 2011 un total de 2.133 pacientes recibieron irradiación externa en las unidades de radioterapia de los hospitales de la Comunidad Autónoma. Son 77 más que en 2010 y 314 más que en 2009. Estos tuvieron que esperar hasta 26 días de media para recibir el tratamiento en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza desde que solicitaron una consulta y quince días si lo recibieron en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.

 

Estos hospitales son los únicos dependientes del Servicio Aragonés de Salud que cuentan en su cartera de servicios con la especialidad de Oncología Radioterápica y sitúan a Aragón con 0,53 unidades por cada 100.000 habitantes.
 
De este modo, para conseguir una primera consulta, un paciente tarda unos ocho días de media y desde entonces hasta comenzar la radioterapia son siete días más en el Clínico. Mientras, en el Hospital Miguel Servet, la primera consulta tarda trece días y otros trece desde ésta hasta el tratamiento.
 
Las cifras de espera han sufrido reducciones y aumentos variados. Así, si en 2009 los pacientes tardaban en ser radiados 26 días en el Clínico, en 2010 se igualaba la cifra, pero en 2011 se incrementaba hasta 31, reduciéndose ya en 2012 a quince. De manera más visible se plasma en el Servet, donde se pasó de los 132 días de demora en 2009 a los 39 en 2010 y 23 en 2011, incrementándose en tres días para 2012.
 
Recursos de personal y materiales 
 
Aragón cuenta con 2,19 oncólogos por cada 100.000 habitantes; 4,72 enfermeros y 3,50 auxiliares de Enfermería. A los que se unen los centros privados de la Clínica Montpellier y la Clínica Quirón que cuentan con una unidad de Oncología Médica, con uno y dos oncólogos médicos, respectivamente. En total, toda la Comunidad cuenta con 29 oncólogos, 62,5 enfermeros y 46,33 auxiliares de Enfermería.
 
Así, el Hospital San Jorge de Huesca tiene tres facultativos de Oncología médica; 5,5 enfermeros y 2,33 auxiliares; el de Barbastro tiene tres facultativos, cuatro enfermeros y dos auxiliares; el de Alcañiz cuenta con un médico, dos enfermeros y un auxiliar; el Obispo Polanco de Teruel tiene dos facultativos, tres enfermeros y un auxiliar; el Miguel Servet posee doce médicos oncólogos, 32 enfermeros y 24 auxiliares; el Lozano Blesa cuenta con ocho oncólogos, catorce enfermeros y 14,5 auxiliares; y, finalmente, el Ernest Lluch de Calatayud tiene un oncólogo, dos enfermeros y 1,5 auxiliares de Enfermería.
 
En cuanto a los recursos materiales, el Servet cuenta con dos aceleradores lineales (uno de 2009 y otro de 2011); un equipo para radioterapia superficial (de 2006); y un TAC para planificación (de 2006); así como seis oncólogos radioterápicos, diez técnicos de radioterapia, cuatro técnicos en dosimetría y cuatro enfermeros. Eso sí, no posee camas radioprotegidas. Mientras, el Clínico tiene tres aceleradores lineales (1995, 2000 y 2009); un TAC de sistema de planificación (2002); un simulador virtual y planificador de tratamientos (2022); y un equipo de braquiterapia de alta tasa (2001), así como dos camas radioprotegidas; nueve oncólogos radioterápicos, quince técnicos en radioterapia, cuatro técnicos en dosimetría y cinco enfermeros.
 
Los estándares recomiendan que debe haber un acelerador lineal cada 200.000 habitantes, por lo que la Comunidad tendría que contar con siete de estos, es decir, faltarían dos nuevos.

 

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17/02/2013 Perú fortalece lucha contra el cáncer

El Seguro Social de Salud de Perú (EsSalud) invertirá 104 millones de soles para fortalecer su estrategia de lucha contra el cáncer en ese país suramericano.
 
EsSalud informó que esta inversión forma parte de las estrategias que desarrolla el Gobierno de Perú en el marco del Plan Esperanza, que busca mejorar el acceso de la población a los servicios oncológicos.
 
El organismo tiene previsto adquirir equipos para el tratamiento del cáncer.
 
En ese sentido, se tiene previsto comprar nueve aceleradores lineales que son indispensables para la recuperación de los pacientes, los cuales funcionarán en las redes asistenciales Sabogal, Almenara, Arequipa, Trujillo (La Libertad) y Lambayeque.
 
Igualmente se espera impulsar la atención primaria mediante el uso de 45 mamógrafos, que permitirán la detección temprana, diagnóstico y tratamiento oportuno del cáncer.
 
El “Plan Esperanza” es una iniciativa busca disminuir la morbilidad y mortalidad por cáncer mejorando el acceso a la atención oncológica integral.
 
El Gobierno peruano ha invertido 30 millones de nuevos soles para la construcción e implementación de centros de prevención del cáncer en el país.
 
El cáncer es la segunda causa de muerte en Perú. Siete de cada diez pacientes diagnosticados con este mal se encuentran en estado avanzado.

 

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17/02/2013 Avances en la cirugía de mama y radioterapia

“Avances en Cirugía Conservadora de Mama y Radioterapia Intraoperatoria”  es el título de la conferencia dictada  por el doctor  Mattia Intra,  cirujano oncólogo del Instituto Europeo de Oncología de Milán, Italia, quien compartió los más modernos avances con médicos del Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat).

 

Intra habló sobre las ventajas de la Radioterapia Intraoperatoria en el Cáncer de mama temprano, ofreciendo otra perspectiva de tratamiento que está disponible y que es de fácil reproducción.
 
La radioterapia se da durante el procedimiento quirúrgico de manera directa en el lugar en que se alojaba el tumor luego de extirparlo, reduciendo así el número de radioterapias post operatorias luego de la cirugía.
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16/02/2013 En Cali, 180 niños y niñas se enferman de cáncer cada año

 A Diana Correa, una joven de 18 años nacida en la vereda El Vergel, corregimiento del municipio de Ansermanuevo, le diagnosticaron cáncer óseo (osteosarcoma) en su fémur izquierdo cuando tenía 15 años.

 
Después de un trasplante de fémur en el Hospital Universitario del Valle, HUV, pudo volver a caminar y a bailar con sus amigas Linda Angélica y Claudia, en la Fundación la Divina Providencia, lugar que, asegura, es su segundo hogar. “Los médicos hicieron una cirugía exitosa y gracias a Dios ahora estoy curada”, dijo Diana.
 
No obstante, no todos los niños y jóvenes pacientes de cáncer en la ciudad corren con la misma suerte. Muchos de los padres deben interponer tutelas para lograr los tratamientos.
 
De acuerdo con un registro poblacional de cáncer de Cali realizado por las fundaciones Carlos Portela y la Divina Providencia, el 40 % de los pacientes pertenecientes al régimen subsidiado logra sobrevivir, frente al 70% del régimen contributivo. Estas cifras se dieron a conocer en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer Infantil, conmemorado ayer.
 
Mariluz Zuluaga, asesora para la Atención de lo Usuarios en Salud en Cali, dijo que “lo más triste es ver cómo en muchos casos el tratamiento para atacar dicha enfermedad no tiene continuidad, lo que hace que la esperanza de vida en estos niños disminuya”.
 
La funcionaria añadió que desde inicios del año 2013 hasta la fecha la oficina de Atención a los Usuarios en Salud registró 113 peticiones, quejas o reclamos relacionados con pacientes diagnosticados con cáncer, de los cuales “el 30 % de está relacionado con menores de edad”.
 
El informe de las fundaciones que asisten a esta población indica que muchos casos de niños con cáncer fracasan por las falencias del sistema de salud colombiano.
 
El mismo documento también revela que cada año se registran 180 nuevos casos de niños con cáncer en la ciudad.
 
María del Pilar Carbonell, directora de la Fundación La Divina Providencia, dijo que en este momento “estamos atendiendo a 25 niños pacientes de cáncer que vienen de diferentes lugares del Valle, Nariño y Cauca. Muchos se curan, como es el caso de Diana”.
 
Actualmente está en curso un proyecto de ley que busca garantizar el derecho a la vida de los niños con cáncer en Colombia.
La iniciativa la adelantan varias fundaciones, sin embargo, según la Fundación la Divina Providencia “está pendiente la reglamentación de esta”.
 
En 86 países hay 148 organizaciones que brindan ayuda a niños con cáncer. Durante el mes de febrero harán campañas en favor de los niños con cáncer.

 

 

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